Un chico artesano nos espera mientras realizamos el cambio de pesos colombianos en bolívares en Maicao, tomamos tres moto-taxis uno detrás de otro, cruzamos la raya (unos Km. que separan la frontera Colombia – Venezuela), nos dirigimos por carretera hacia el corregimiento de paraguachón, así se denomina este lugar, limite frontera Colombia-Venezuela.

Era ya de noche y por consiguiente habíamos perdido todo tipo de transporte, ahí mismo nos encontramos, bajamos de las motos y avanzamos al sellado de pasaportes, una vez sellados intentamos encontrar alguien que nos lleve hasta Maracaibo.

Estamos un poco nerviosos, no hay nadie, y falta un largo y complicado trecho.

En medio hay mismo esta el paso de control, a un lado de la carretera los que salen de Venezuela y hacia el otro los que entran.

Este paso fronterizo puede ser el mas complicado de todo Sudamérica, ejercito, controles aduanas, comercio bilateral, trueque continuo, alcabalas ( procedimientos militares o civiles destinados al control de transito,bien sea personas o bienes ), mas patrullas fronterizas con conos fosforescentes, silbatos, gorritas con la bandera de Venezuela, logística de armas y demás, uniformados y pesados, verificando la entrada y salida de todo o nada, también la palabra proveniente del árabe, se refería antiguamente a un impuesto que debía ser cancelado, cosa que aquí aun se mantiene, pagando tu impuesto de salida del país, un acto de presencia para que la gente crea que cuenta con vigilancia de organismos de seguridad, colas odiosas y embotellamientos que en poco o nada contribuyen a la disminución de la delincuencia.

Nos sentamos esperando el paso de alguien que nos acerque hasta maracaibo, de noche se ve que los chicos de aduana están aburridos y no tienen nada que hacer, uno de ellos jovencito y con un flequillo que parecía tintín se acerca a nosotros, mediana estatura y un poco fofo, con mofletes de heidi, nos bombardea a preguntas absurdas, primero conmigo, y después con los demás, se lo esta pasando en grande.

Inmigración - de donde eres

yo - español

inmigración – que te trae por aquí,

yo- paseo

inmigración – ah paseo, vienes de fiesta, te gusta marihuana, ron, buen ron tenemos, no es así compañero.

Yo – la verdad ni fumo ni bebo, solo ando con mujeres.

Inmigración – ah lo juras,

yo – lo juro

inmigración – júralo con la mano en el pecho, la madre se dice.

Inmigración – lo juras, dices la verdad.

Yo – la madre

inmigración – jijiji así español la madre patria, lo juras, la madre, llama a los compañeros y continua las bromas conmigo, mas preguntas y mas lo juras, los compañeros se parten de la risa, un viejo de pelo blanco mas gordo todavía se sienta al lado mío, y empieza con mas tonterías.

Inmigración – español es así, a donde te diriges

yo – Caracas, señor

inmigración – después regresas a España

yo – no que va me quedare, hermoso país y lindas mujeres, mi papa esta con una venezolana hermosa,

inmigración – tu papa y tu mama

yo – se separaron el llego a Venezuela de turista, y ya sabe se caso con una linda mujer venezolana, lo tienen todo me habla, muy completas, son las mujeres mas hermosas del mundo, me comenta,

inmigración – lo juras

yo – la madre,

siempre con la mano en el pecho.

inmigración – el joven chico de mofletes de heidi que no aguantaba callado, se apunta al circo, sabes español, tenemos un muerto ahí en el cuarto, quieres ver, esta ahí todavía ...

yo – no gracias la verdad no voy a hablar con un muerto....

inmigración – pasa, pasa míralo no tengas miedo.

Yo – no gracias

Así pasaron un ratito entretenidos, después con Vera y el chico artesano, hasta que cansaron, mientras hablaba con ellos me dirigí al baño a esconder mi dinero en los playeros, por temor a que me limpiasen todo, mas no hubo problema, los agentes se retiraron y continuaron con su trabajo, ir a molestar a otros.

Al ratito cada poco hablaban normalmente ya habían pasado las bromas, cada cierto tiempo pasaba algún que otro carro, camiones, camionetas rebosadas de gente, hacían el control pertinente, y al que era amigo, ni lo revisaba, así son las cosas aquí en esta frontera.

Militares y policías, reciben ganancias, de la salida de productos venezolanos que serán vendidos en Colombia otros países, la regulación de los precios se resuelve con base al dinero, ante la vista gorda de las autoridades.

aquí nadie dice nada “ todo el mundo sale beneficiado, el traslado de las mercancías se hace de noche para Maicao, nos es problema, se paga un millón de bolívares para el libre transito autorizado, después todo son ganancias, la entrada y salida de venta clandestina de mercancías, prohibidas o sometidas a derechos de pago, el fraude de las autoridades locales es lo que se conoce como contrabando, así se vive en esta frontera día a día.

Un autentico comercio ilegal de gasolina y productos mas el intercambio monetario sin control debido a la devaluación del bolívar son las causas principales.

Me repatean las crisis diplomáticas entre el gobierno de el señor Chaves y el señor Uribe, los primeros aceptados son las gentes y ciudadanos de las fronteras, que dependen del comercio de ambos países, aceptando así la economía a las familias que residen en ambos lados.

 

10 litros de gasolina - o,1 euro

100 litros de gasolina - aprox. 1 euro - 1.5 euros

 

asombrosamente ese fue el calculo que hice al parar en una gasolinera, digamos que la gasolina en Venezuela es gratis, podes llenar un deposito entero por menos de un euro.

 

banco 1 dólar – aprox. 4 bolívares

mercado negro 1 dólar - aprox. 7-8 bolívares

 

Así se manejan las cosas, debes entrar con dólares al país, tu dinero digamos que se multiplicara por dos o valdrá el doble, así entre en Venezuela con 500 dólares que había sacado en Colombia, pues sabia de este conflicto de mi anterior viaje a este país.

Devaluación.

Esta inestabilidad política tiene que ver con la devaluación del Bolívar y el consiguiente control cambiaron.

El cambio de valor de la moneda aumenta la devaluación.

Chavez impone ahora el Bolívar fuerte, que lo mismo da fuerte que débil.

Lo que esta pasando es una perdida de valor de su moneda con respecto a otros países, las monedas de los países representan un valor, este valor esta relacionado con la riqueza del país, al emitir mas monedas sin aumentar el numero de bienes que existen, las monedas que están en circulación no representan el valor real de los bienes, por consiguiente tienen que sacar su moneda a otros países o vender sus pesos y comprar dólares o moneda extranjera para cubrir ese déficit.

Cuanto mayor sea la fuga de capitales del país, mayor será la tendencia al aumento del dólar, y la devaluación del Bolívar.

Digamos en pocas palabras, la solución a los problemas económicos de Venezuela devén pasar, no por la devaluación de la moneda, sino por la reforma fiscal y dignidad de sus políticos y militares, que se comprometan a gobernar su pais sin robar un bolívar, ni dejarse comprar.

Bien ahora nos toca pasar a nosotros la frontera.

Un chevrolet detiene su pesada maquinaria, sus anchas ruedas gastadas y hambrientas de asfalto, agarran lo poco que queda de esta vieja chapa oxidada y ferrujinosa.

El motor se mantiene intacto como el primer día, sus 8 cilindros esperan como nunca el arranque, esta vez bajo la orden de nuestro amigo, fofo tintín, que arriba y abajo revisa con quietud, impasividad, y mirada fija el esqueleto de este elefante dormido.

Mientras tanto dialoga con los chicos del auto, nosotros observamos, acto seguido con cara de payasin se acerca hasta nosotros, por un precio razonable ya tenemos quien nos acerque a Maracaibo.

A Primeras montar en un carro en Venezuela de noche y sin saber quien es el que dirige, es una aventura un poco temeraria, mas ahora ya no había otra salida, la intuición propia, es lo único que cuenta en estos casos.

En otro caso confiar en el guardia de inmigración es como jugar al rojo y negro, una pequeño botín no viene mal para todos. Aquí todos ganan.

El conductor se baja del carro, al lado derecho su compañero espera paciente, se dirige a la parte de atrás, abre el maletero ferozmente, y con fuerza, lanza las mochilas como si fuesen un saco de patatas, el maletero es lo suficientemente grande como para llevar uno, dos, e incluso tres muertos atrás, al mas puro estilo Scorsese.

El chico joven, con aspecto digamos no muy cortes, me abre la puerta de atrás, mientras observo el guardabarros medio colgando, los focos destrozados y la chapa carcomida por el oxido, las puertas pesan una tonelada, mi mano apenas puedo sostenerla en un descuido, sin apenas agacharse, entramos, el espacio es tan inmenso que parece que viajas en un camión, los pies estirados, cabeza reposada y el culo bien pegado a los asientos de terciopelo, toman posición fácilmente, una vez dentro las ventanas totalmente tintadas de negro, impiden toda posible visión del exterior, ideal, nadie sabrá de nosotros es un viaje de lo mas romántico.

Los chicos ni articulan palabra, podíamos oír un viejo transistor, que mas bien parecía una vieja caja música de madera con sorpresas que funcionaba como el primer día, tocabas un botoncito, y enseguida cambiaban las noticias, generalmente de asesinatos y desaparecidos, que lindo momento pa escucharlo.

La palanca de cambio, las luces de cruce, el cuentakilómetros, los pedales, y todos los pocos mecanismos que posee, están echos para un ciego, son enormes, pero también enorme era la intranquilidad y el nerviosismo con el que viajábamos, recuerdo una noche opaca, totalmente cerrada, la lluvia caía fuertemente y apenas encontrábamos algún que otro camión por la carretera, la única cosa que me aliviaba de momento eran la cantidad de controles que encontrábamos cada poco, no era un buen lugar para un ajuste de cuentas, al menos de momento, en pocos kilómetros nos detuvimos en el siguiente control, por fin respiramos algo de aire fresco, un agente se acerca, bajamos la ventanilla, el foco de la linterna alumbra directo a los ojos que te ciegan, hace destellos por todos los rincones del vehículo, la luz se detiene ante mi mirada apartada, la misma mirada,que una mama hace a su hijo, con todo cariño, nos pide la célula de identidad, todos permanecemos callados, la noche se deja caer, ante los ojos que dan destellos como gatos en la oscuridad, entrego mi carnet, cosa que ya me suponía que no valía para nada, a los dos chicos no les hace mucha gracia esta perdida de tiempo, me invita a bajar amigablemente, con paso de escuela, me dirige ante una garita, uno dos, uno dos, derecha arrr, me revisa desde los pies a la cabeza, pasando por el intestino grueso, y acabando en mis partes sensibles, como una sardina enlatada, el pasaporte esta en orden, me regreso de vuelta, entro de nuevo, cierro la puerta, ya estoy otra vez en el cuarto oscuro, igual que un ratón buscando la salida del laberinto.

La tensión se mantiene constantemente, miro para Vera, mas bien, no tiene cara de buenos amigos, me imagino como se siente, si yo también, por momentos pienso en lo peor, y tengo los nervios a flor de piel, me relajo y continuamos viaje, otra garita espera a la vuelta de la esquina, apenas unos minutos, otro control, aquí no se escapa ni una mosca, a no ser que alguien se haya dormido a su paso.

El tiempo arrecia y los relámpagos acompañan, no vemos un alma en este santo trecho, los controles parecen haber terminado y ya circulamos de seguido, algún que otro pequeño pueblito cruzamos, entre charcos y agujeros que vamos esquivando uno tras otro, hasta dar un giro al amanecer.

Parece ser que la ciudad de Maracaibo esta cerca, el chico artesano parece decidido a parar antes, cerca de una gasolinera al lado de su casa, no hay un bicho viviente por las calles, los comercios y locales duermen protegidos por las rejas impenetrables y portones metálicos, lo único que se escucha es chirriar a un viejo Chevrolet del 46.

Avistamos la gasolinera abierta, el coche aprovecha para llenar el deposito y el chico artesano se baja, observa lo que hay a su alrededor, paga su pasaje, abre el maletero, coje su mochila, se despide de nosotros y nos desea suerte, eso mismo pienso yo ahora mismo, los minutos a partir de ahora parecen horas, enseguida acto seguido da un giro a la derecha, alejándose de la avenida principal, la cosa se pone muy tensa y fea, pasamos por una zona desvalida, parece como un atajo por calles perdidas, enseguida le digo al chico donde se dirige, compañero no recuerdo que la estación de autobús quede por aquí, si no te preocupes, esta justo ahí mismo pasando el puente, ya llegamos tranquilo pana, son los momentos de mayor tensión, en esos momentos te pasan tantas cosas por la cabeza que ya ves el final de la película cerca, “la cagamos“, no puedes hacer nada, solo rezar, pero una curva sirve para avistar la estación de autobuses, es como un suspiro angelical, nos acerca y nos deja en un hotel cercano, o eso traía el cartel, algunas personas con rostro desvalido y escuálido permanecen fuera, el chico nos comenta que no es nada seguro, que bajemos sin entretenernos directos al hotel, aparca justo delante de la puerta, le digo que espere un minuto por favor hasta que verifique si tenemos habitación, que no nos deje ahí sin mas, le ruego por favor, abro la puerta mientras ellos permanecen adentro a la espera, entro el hotel hablo con la señora y reservo habitación, rápido sacamos la mochila y le damos las gracias, una vez mas hay buenas personas dispuestas a echarte una mano, una vez mas podré cerrar los ojos y ver el mundo rodar de nuevo.

Una vez adentro el tipo de personas que se hospedan son cuestionables, sin protestar ni por el precio y sin dejar tiempo ni para saludar nos guardamos en la habitación por temor, es todo ruin, el techo es de polis-pan, la mitad esta que se cae, lleno de huecos, algún que otra cucaracha de visitante, y una cama que nos hace meter en los sacos de dormir, un bidé que esta fuera de sitio y un contenedor lleno de agua que sirve de ducha.

Me apena mucho por Vera, no quiero que pase esto, es muy duro para mi verla así, en estas circunstancias, pero ni una sola protesta, ni una sola queja, es increíble su comportamiento 10, le gustan los retos en la vida y este es uno nuevo para ella, algo que nunca a afrontado, que no se aprende en la universidad, es la escuela de la vida, se como se siente y las ganas que tiene que esto termine, pero también se que su orgullo le hará llegar a la meta y solo después se dará cuenta lo que ha aprendido en este nuevo viaje, ya falta poco para Caracas su destino final después de tres meses, así que Vera adelante sin desmayo pero con tenacidad, hacia adelante y sin mirar atrás........ animo......

Despertamos a primera hora de ese antro, atrás quedo ese borroso y tenso día, el primer contacto con el autobús nos sirve para relajar los músculos, posamos las mochilas en el maletero y nos dirigimos a Chichiriviche para visitar sus espectaculares y espléndidos cayos........

 

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