Con el estado del mundo hoy día, la crisis financiera global, personas perdiendo sus empleos y hogares, la violencia en aumento y la guerra, nada es certero a día de hoy, ni mucho menos mi camino al que día a día me expongo a su azar, corren tiempos de discordia y miedo, tiempos difíciles que nos obligan a plantearnos las cosas, a reflexionar y revaluar lo que consideramos lo mas importante, por eso en consecuencia debemos regresar muchas veces a lo básico.

 

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Un lago rodeado de volcanes, rico en agricultura y cultura poblado por comunidades de miles de años de antigüedad, su gente Maya son tranquilos y atentos, quizás hablen poco por no molestarte, su conexión con la tierra nos recuerda que lo básico es hermoso, son maestros que merecen respeto por su historia difícil y costumbres, por su manera de trabajar la tierra apoyándose unos a otros en comunidad, lecciones que quizás nosotros no entendamos, quizás ahora mas que nunca es el tiempo para reconectarnos con estos principios y darnos cuenta de nuestras acciones para moldear el futuro, si es así entonces están a tiempo para tomarse un traslado hacia San Pedro.

 

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Desde Antigua nos trasladamos directos, las fuertes lluvias que habian azotado el pais me obligaron a mantenerme a la espera durante días, las carreteras estaban totalmente bloqueadas, derrumbamientos, inundaciones y miles de familias desplazadas y damnificadas, los trabajos de limpieza de carreteras iban a buen ritmo pero aun no era aconsejable el transito por dichos lugares por temor a nuevos derrumbamientos, circulabamos por la interamericana dirección solola, uno de los tramos mas afectados, montones de tramos habían sucumbido y habían sido arrasados, piedras en las carreteras montañas de lodo y barro a nuestro paso, numerosos desvíos, unas tres horas en llegar con una parada para echar gasolina en tecpan, me sorprende que aki no se apaguen los motores para llenar el deposito de gasolina, las carreteras montañosas que inspiran asombro con vistas panorámicas hacia el lago, desde el lado de la ciudad de San Pablo valen el viaje en si, ya estamos llegando a Panahachel la puerta de entrada a este mágico lugar, continuamos esquivando uno y otro puente derrumbados, ríos que atraviesan las carreteras encharcadas y enormes piedras a nuestro camino, las vistas son electrizantes, llegamos a Panahachel de ahí tomo una lancha que por 25 quetzales me trasladara a San Pedro uno de los 12 pueblos que rodean este lago.

 

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Una vez hayan llegado, encontraran que lo que he dicho es cierto, pueden quedarse en uno de los muchos lugares asombrosos, ubicados en el centro y con una vista al lago por módicos precios desde 5 euros lo mas básico hasta lujo, yo compartí habitación con mi nuevo compañero William de Pittsburgh, las noches las ocupábamos intentando entendernos o bien jugando a las cartas o haciendo nuestro propio torneo de ajedrez, el chico era corpulento y serio, mas bien la falta de entendimiento me hacia verlo así, iba a ser papa pronto y viajaba por 8 semanas, mi primer despertar fue por el sonido de un pájaro, el ladrido de un perro y el roncar de mi compañero, pero por un momento los tres se detienen a la vez, y oigo música, como tambores de guerra, los ensayos en la escuela cercana son diarios, las bandas están formadas por niños, y les encanta dar zambonzados y meter ruido, mi compañero me pregunta la hora abro,, la puerta y el sol me ciega, Matan un israelita me da los buenos días, el personal guatemalteco con sus vestimentas típicas habla en lengua indígena mientras los 3 nos dirigimos a desayunar con las impresionantes vistas al lago, los primeros minutos permanecemos mudos, son minutos para despertar atónitos con la mirada puesta en el lago, un buen desayuno de huevos revueltos con jamón, pan, frijoles, ensalada de frutas, café y una coca cola me espera por a penas 3 euros, después caminar por las diversas callejuelas y atajos se me hace entretenido para volver a mi habitación, las lanchas salen cada 20 minutos del embarcadero, después de unos días por este pueblo con bastante movimiento cambiamos de pueblo esta vez a San Marcos, apenas 5 minutos de trayecto,aquí la vida transcurre aun mas placida, la gente viene a practicar yoga o a la meditación, es mucho mas chiquito y totalmente tranquilo, una cabaña es ahora mi casa, entre caminos que se entrelazan unos a otros caminamos a la orilla del lago, la lluvia y la vegetación tupida y oculta han agregado renovada luz verde y esplendor, el sol apenas encuentra un rayo de luz para posar en mi ventana, puedo abrir la ventana y tocar los arboles espesos de vegetación, unas roca para tomar el sol todas las mañanas es nuestra pequeña playa, un relajante baño y un mirador que están construyendo para saltar al vacío, un español y una española son ahora nuestros nuevos amigos, los días en San Marcos permiten desconectarte del mundo, en San Marcos la única preocupación es no tenerla, pasear en kayak y ver el silencio que sobre tu cabeza reposa, detenerte a las orillas mientras las mujeres lavan la ropa a la orilla del lago, respirar y poder hacer lo mismo al otro día es para mi un suspiro de felicidad, en San Marcos reina lo que falta en el mundo paz, un masaje para volver a empezar bajo la sombra que rodea mi alcoba y una nueva nota que sonara en mi interior aletargada y placida, cambiamos de pueblo esta vez a Santiago, un taburete de metal y encima el asiento del capitán, metro y medio de altura para comandar su nave de mas envergadura, una ventana en el medio abierta bronceando su rostro, y un ayudante que duerme la siesta, la llegada se hace corta, el parque central,el embarcadero y algunos negocios están totalmente inundados, las lluvias acrecentaron el lago e incomunicaron los pueblos, los niños ahora gozan de piscina, pasan los días y horas jugando en las aguas donde antes paseaban con sus madres, un año o dos, quizás para que vuelva a bajar, los camiones sacan agua con bombas día a día mientras los niños se divierten entre escalera y escalera saltando, un pueblo con una rampa empinada, las casas se agolpan una tras otra y los pocos turistas que somos en estas fechas somos nosotros, la temporadas están bajas, un riquísimo caldo de huevo repito diariamente para calentar mi estomago, un par de días son suficientes en este lugar, de vuelta a Panahachel la puerta de entrada y salida,mi ultimo trayecto en lancha, mi ultimo susurro en estas tierras bañadas por la majestuosidad de un lago y sus gentes, un hasta pronto por que no hay despedida mejor que esa, nos vemos pueblos de la tierra, sabia y eterna ........

 

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