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Esta vez llegue un poquito tarde , sobre las 7 el paso fronterizo hacia costa rica esta cerrado , un soldado me niega el paso hasta el dia siguiente , un hombre primero , una mujer despues y un niño por ultimo , me ofrecen alojamiento , no me gusta la situación ni el lugar , no hay nada ,apenas una calle y donde todos coinciden para pasar esa noche , es un camino que no me gusta mucho , con el niño me acerco a una camioneta donde espero a otros 4 pasajeros para regresar  a la ciudad mas cercana , a escasos 10 minutos en taxi ,ya en el centro ciudad encuentro un viejo hotel , la noche la pase intentando buscar posición en la espalda que me dolia constantemente por la rigidez del colchon , pero a veces si echo en falta eso parece que el viaje ha perdido aventura , a primera hora me levanto y sin mas me dirijo de nuevo al puesto fronterizo para esta vez sellar mi pasaporte y continuar viaje ...

 

Cruce el puente que hace de frontera, viejo puente de metal y tablones de madera, caminando con cuidado mi mirada abajo y los pies despacio, atravieso al otro lado.

A la derecha una explanada, una pequeña parada, tomo el autobús hacia puerto viejo, en el camino kilómetros de plantaciones de banana, cocos y café.

Costa Rica es un jardín tropical, arboles y plantas al lado de la carretera, vegetación tupida, musgo en las ventanas e incluso si te asomas puedes ver tu cara rodeada de flores, las tocas, las hueles, hay vegetación en cada esquina, donde mires verde te rodea.

Llego a Puerto Viejo, un rincón escondido del caribe sur,lleno de vida, de colores, naturaleza y fiesta, casas y locales de madera pintados de colores vivos, avenida principal sin asfaltar y bicicletas con la cestita para ir a la playa, un lugar aun no contaminado por el turismo de hoteles todo incluido, cuerpos esculturales e intensas lunas de miel, Puerto Viejo es un pequeño secreto, olor a marihuana se respira en cada esquina, rastafaris todo el día, noche agitada, dos españoles y yo compartimos, son de los míos, noche de reage vivimos,en el día nos reímos.

Me visitan en mi hamaca, hay vivo de día bajo un techo protegido, carpas, hamacas, dormitorios privados, habitaciones compartidas, de todo, en este jardín para cada uno propio, me despierto cada día, me levanto, unos metros, arboles de sombra, enfrente unas rocas me descalzo y a la playa, solo eso, mi jardín colorido, solitario, rebelde, me balanceó, una semana me quedo y así me entretengo, durmiendo y durmiendo........

Me traslado a Tamarindo, mas sofisticado, playas de guanacaste, Gringolandia pises por donde pises, mucha fachada, surferitos de parafernalia, sirenitas a la espera, hombres hambrientos de olas, sed y vida, donde están los verdaderamente buenos, no los veo, gringos y mas gringos, propaganda barata y un lugar muy caro, adiós Gringolandia, puerto viejo me despido quizás vuelva y te visite de nuevo ...........