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1882010

Austria

Viena resaltaba a la vista como una de las ciudades mas  elegantes, con sus museos  y palacios imperiales,  aquellos carruajes hito de la alta sociedad de Viena todavia se podian contratar  en diversos puntos de la ciudad, un cochero con su uniforme y sombrero siguiendo la antigua premisa de la discrepcion  podia pasearte con sus caballos haciendo  un breve recorrido por la ciudad monumental.

Todo era impecable, hasta dejaban abiertas las barreras del metro, yo me saltaba burlescamente aquellas normas para ahorrarme unos eurillos y comer mis salchichas Vienesas, andaba vigilando  por ambos lados del tren por si llegaba algun revisor que me pusiera una multa, era un Lazarillo de Tormes paseando por Viena, asi conoci aquella ciudad   

Era comun y carazteristico en aquella ciudad encontrarme en mis paseos conciertos gratuitos, me paraba a escuchar fascinado la musica clasica de aquellas orquestas sinfonicas y quedaba satisfecho para el resto del dia.

Consegui una entrada por cuatro euros a la Opera de Viena para ver Cinderella,( Cenicienta), por aquel precio se vendian  al publico   entradas para la platea  de pie,  me hize con una de aquellas entradas antes de que fueran vendidas, fue una  bonita experiencia acudir a la Opera de Viena, aquel teatro estaba concurridos por damas y caballeros que parecian haber nacido con la elegancia  de cuna, vistosos trajes de fiesta largo de falda con vuelo    escote y joyas haciendo juego desfilaban por los palcos y los pasillos.

Detrás del mismo teatro se encontraban las calles  más comerciales de Viena, brillaban sobre las vía suntuosas lamparas con guirnaldas de bombillas, abetos luminosos y decoraciones  navidenas de todas formas y colores, Viena tambien esperaba la navidad con los brazos abiertos, De lo que mas presumia Viena era de la historia y esencia de sus cafes senoriales, lugares refinados de tertulia y encuentro ,  que vivieron su momento de máximo esplendor a finales del siglo xix, aun perduraban en el tiempo como autenticas reliquias formando elegantemente un todo con la ciudad, servian deliciosos pasteles, tartas y gran variedad de cafes, como era un aficionado a visitar escenarios de peliculas visite el Café Mozart, me detube en la (Plaza Albertina, 2), mire a traves de sus  cristaleras y entre,   fundado en 1794 y totalmente renovado en los años 80 del siglo pasado. Cuentan que era muy frecuentado por Graham Green, quien escribió alli  su novela ( El Tercer Hombre)  de Orson Welles, ambientada en la Viena de la posguerra.

Me hubiera gustado visitar las mismas alcantarillas por las que Orson Welles ( Harry Line) huía en la película de Carol Reed .